-No es que no me importe demasiado lo que piensa de mi la gente pero, ayudaría bastante saber que realmente no me estoy volviendo loca…
-No te estás volviendo loca.
-…no lo digas por complacerme, en serio, no me des la razón como los locos…
-No lo hago, Greta.
-Entonces, ¿por qué me siento tan gilipollas?
-Porque…
-Oh, no, está bien, no sigas, Uriel, en serio, no quiero oírlo…
-Ni siquiera me dejaste hablar…
-…no necesito una dosis de bronca en estos momentos…
-Si quisiera echarte la bronca, empezaría por pedir que te callases y me escuchases, porque no lo estás haciendo.
Ambos se quedaron callados. Uno esperando la reacción, la otra bajando la mirada y respirando profundamente.
Puede que tuviese razón. Estaba siendo egoísta. Aquello era un auténtico ejemplo de egoísmo. Quería al Señor M para ella y quería a Uriel para ella. Pero no podía con todo. La situación era más de lo que podía soportar. Le había salido el tiro por la culata.
El Señor M no era para ella.
Uriel no era para ella. Se estaba rebelando.
Y, ¿ella? Nada. Paralizada. ¿Qué iba a hacer? Se sentía tan mal consigo misma. No podía con la realidad. Estaba sola
En realidad, siempre había estado sola.
-Greta, ni se te ocurra pensar eso.
Levantó la mirada hacia su acompañante, sorprendida. ¿Acaso ahora leía las mentes?
-Estoy contigo. Es sólo que…intento entenderte, pero a veces me cuesta. Siempre estás pensando que estás loca y no sé el por qué.
-Porque no hay nada que me salga y lo que me sale, me sale mal. ¡Todo parece tan fuera de lo normal!
-¿Sabes que no hay nada normal en este mundo? Escucha. Lo que quiero que hagas es que sonrías. Levanta la cabeza y sonríe. Sientete fuerte. Hazte fuerte. Grande. Deja que todo pase. Lo que tenga que volver, lo hará, pero para quedarse contigo.
Greta sonrió, dispuesta a hacer caso de sus consejos.
Sí, lo que tenga que volver, que vuelva. Y será para quedarse.
Tal vez el Señor M sólo era algo pasajero, un Greta’s capricho. Y si regresa a ella… se convertirá en algo más, una categoría superior.
Un cielo nuevo en el que volar. Un río desbordado de amor. Aire fresco que respirar.
Tal vez.
Y sólo tal vez…