Cambia tu punto de vista sobre la vida, las personas y su intima relación. Te sientes más cerca que nunca de gobernar sobre tu propio mundo. Al fin lograste vencer tus miedos, romper las cadenas que te ataban a un ser despreciable, un ser que tú misma creaste para salvaguardarte de las tristezas. Qué ilusa pensar que podías ser feliz sin necesidad de luchar, conformándote con los restos de amor que alguien con más poder que tú fue dejando por el camino. Y tú recogiéndolos.
Te hartaste de mirar al suelo. Ahora miras hacia el horizonte, con ansias de libertad, de despertarte de esta pesadilla que te va matando de a poco. Ya no duermes, pero sonríes.
Azucena camina sin preocupaciones, libre de presiones. Disfruta de la brisa que acaricia su piel, cargándola de energía. Hoy es un gran día. Es tu día.
Una cita. Una cena. Una conversación. Un beso inocente. Una caricia insolente. Un roce imprevisto. Una caída cómoda. Un revuelto dulce. Un sueño hermoso. Un despertar inigualable.
El amor huele a dulce de leche.