Se acercan las ocho en punto. Sirle se siente en uno de los sofás negros de la sala de espera. Coge una revista de las que hay sobre la mesa de cristal. Pasan cinco minutos en los que hojea la revista de principio a fin. Suspira. Aparece la secretaria con su traje de falda y americana granate por la puerta. Lee en el papel y pronuncia su nombre. Sirle se levanta y la sigue a través del corredor hasta llegar a una puerta.
La secretaria abre la puerta y la invita a pasar. Se sienta en una silla negra frente a un escritorio de madera. Tras el escritorio se sienta una mujer de largos cabellos negros recogidos en una coleta.
- Su nombre es Sirle, ¿no es así?
- Sí.
- Bien - repasa el currículum y levanta la mirada por primera vez hacia Sirle. Su cabello era castaño con reflejos rojizos y caía sobre sus hombres haciendo ondulaciones. Sus ojos verdes transmitían una tristeza abrumadora y cautivadora -. Mi nombre es Sasha y usted será mi secretaria. Venga el lunes a las 9 y Carol le explicará su función dentro de la empresa.
Sirle se quedó sorprendida por la respuesta de la que ahora era su nueva jefa. Salió de aquel despacho con un nuevo trabajo. De pronto supo que todo aquello era el inicio de otra etapa en su vida.